La relación más importante a sanar es la relación conmigo. Cuando no soy consciente de eso, la vida se encarga de ponerme en frente aquello que no quiero reconocer a través de los demás. Cuando logro amarme, reconocerme, mirar mis sombras y mis luces con respeto y las tomo como son, dejan de molestarme los espejos que veo en otros y salgo de la fantasía de querer cambiarlos. Hoy agradezco a todos mis espejos, gracias si tu eres uno.
Gracias, gracias, gracias!
Raluna
4- abril-2016