Click aquí si no has leído la parte 1
Los parásitos han acompañado al ser humano desde el inicio de la historia. Y como te expliqué en la parte 1, muchas personas creen que las infecciones parasitarias son exclusivas de zonas rurales o países con bajos recursos, la realidad es que siguen siendo frecuentes en todo el mundo, incluso en personas con buenos hábitos de higiene y acceso a atención médica.
Si entiendes cómo ingresan los parásitos al cuerpo, dónde se alojan y cómo afectan distintos sistemas, podrás tomar acciones en la prevención y darte cuenta si alguna enfermedad crónica, alteración digestiva, inmunológica o metabólica está vinculada a posible parasitosis. Así puedes hablarlo directamente con tu médico y tomar acción.
Entiende qué son los parásitos
Son organismos que viven a expensas de otro ser vivo, llamado huésped. En el ser humano pueden alojarse principalmente en el intestino, aunque algunos migran hacia el hígado, pulmones, músculos, sangre, piel e incluso cerebro.
Los más frecuentes incluyen:
- Protozoarios:
- Giardia lamblia
- Entamoeba histolytica
- Blastocystis hominis
- Helmintos (gusanos):
- Ascaris lumbricoides
- Enterobius vermicularis (oxiuros)
- Taenia (tenia)
- Strongyloides stercoralis
- Otros organismos oportunistas:
- Amebas
- Ciertos hongos y levaduras en desequilibrio intestinal
Cómo entran al cuerpo
Los parásitos utilizan múltiples vías de entrada y la mayoría de las veces ni te das cuenta, dentro de tu cotidianidad. Aquí te comparto las principales:
1. Agua contaminada. Una de las vías más frecuentes. Puede ocurrir por:
- Agua mal filtrada
- Hielo contaminado
- Consumo de agua en viajes
- Piscinas o lagos contaminados
Protozoarios como Giardia sobreviven incluso en agua aparentemente limpia.
2. Alimentos contaminados Los huevos y quistes parasitarios pueden encontrarse en:
- Vegetales mal lavados
- Frutas contaminadas
- Carne cruda o poco cocida
- Sushi o pescado infectado
- Mariscos contaminados
3. Contacto con mascotas o animales Perros y gatos pueden transportar:
- Huevos microscópicos
- Larvas
- Parásitos intestinales transmisibles
Especialmente cuando:
- Duermen en la cama
- Lamen rostro o manos
- No reciben desparasitación regular
También las palomas, los peces, las moscas, aves, reptiles…
4. Caminar descalzo. Algunas larvas penetran directamente la piel desde:
- Tierra húmeda
- Arena contaminada
- Jardines
- Playas
Esto ocurre con ciertos helmintos como Strongyloides y anquilostomas.
5. Mala higiene de manos. Especialmente:
- Después de ir al baño
- Antes de comer
- En niños
- En ambientes escolares
Los oxiuros son extremadamente contagiosos dentro del hogar (estos son los más frecuentes y están dentro de los que les llamamos “lombrices” comúnmente)
¿Dónde se alojan los parásitos?
Aunque el intestino es el sitio principal, muchos parásitos migran y generan síntomas sistémicos. El intestino es el ambiente más frecuente: colon, intestino delgado, ciego. Pueden alterar la absorción de nutrientes, desbalancear la microbiota, la barrera intestinal y la respuesta inmune.
En el Hígado y vesícula pueden afectar el proceso de detoxificación, el flujo biliar, el metabolismo hormona. Pueden asociarse a inflamación hepática, fatiga, digestión pesada, náuseas.
En los Pulmones, algunas larvas migran temporalmente por vía pulmonar pueden ser responsables de tos crónica, sensación asmática, irritación respiratoria y alergias persistentes.
En el Sistema nervioso pueden producir niebla mental, irritabilidad, ansiedad, alteraciones del sueño, bruxismo nocturno, fatiga neurológica, entre otros.
Algunos síntomas comunes asociados a parásitos
Muchas infecciones parasitarias son silentes, están enmascaradas o generan síntomas inespecíficos. Aquí te comparto los más comunes.
Digestivos: distensión abdominal, gases, diarrea o estreñimiento, náuseas, reflujo, dolor abdominal, picazón anal, etc.
Metabólicos y nutricionales: deficiencia de hierro, anemia, deficiencia de B12, hambre excesiva, antojos de azúcar, dificultad para perder peso.
Inmunológicos: alergias, eczema, urticaria, asma, inflamación crónica
Neurológicos y emocionales: cansancio persistente, irritabilidad, ansiedad, alteraciones del sueño, bruxismo, niebla mental, etc.
Los parásitos pueden pasar desapercibidos porque muchos estudios de heces tienen baja sensibilidad, algunos parásitos no eliminan huevos diariamente y porque pueden migrar a otros lugares difíciles de detectar. Los síntomas se confunden con colon irritable, gastritis, ansiedad, alergias, fatiga crónica. Por eso lo más valioso es correlacionar la historia clínica, los síntomas, la exposición ambiental y laboratorios especializados (si estos son necesarios).
Algunas condiciones asociadas a infecciones parasitarias crónicas
La inflamación persistente generada por ciertos parásitos puede relacionarse con:
- Síndrome de intestino irritable
- Permeabilidad intestinal
- Disbiosis intestinal
- Fatiga crónica
- Deficiencias nutricionales
- Problemas dermatológicos
- Alteraciones inmunológicas
- Inflamación sistémica
- Desequilibrios metabólicos
En niños puede afectar:
- Atención
- Crecimiento
- Sueño
- Conducta
- Absorción nutricional
Entonces aquí viene la pregunta principal de este artículo: ¿Es importante desparasitarse regularmente? Sí. La desparasitación periódica puede formar parte de estrategias curativas (si ya hay cambios y síntomas) y de estrategias preventivas, bajo supervisión médica, especialmente si hay contacto frecuente con animales, viajes constantes, consumo de alimentos fuera del hogar o exposición ambiental.
La frecuencia dependerá del riesgo individual, la edad, los síntomas, la exposición ambiental, el estado inmunológico, la presencia de mascotas en casa, algún tipo de vulnerabilidad individual. No todas las personas requieren el mismo esquema.
Yo utilizo protocolos naturales de primera intención y luego los fármacos según cada caso.
Aquí te dejo medidas preventivas fundamentales, para minimizar la exposición:
Higiene alimentaria
- Lavar bien frutas y vegetales
- Cocinar adecuadamente carnes y pescados
- Evitar agua contaminada
Salud intestinal
Mantener una microbiota saludable ayuda a:
- fortalecer defensas,
- reducir colonización,
- mejorar la barrera intestinal.
Desparasitación de mascotas
Debe realizarse regularmente con supervisión veterinaria.
Higiene personal
- Lavado de manos
- Higiene de uñas
- Cambio frecuente de ropa de cama
Evaluación médica adecuada
Especialmente ante síntomas digestivos persistentes, anemia inexplicada, fatiga
crónica, eosinofilia, alergias recurrentes.
Una mirada integrativa
Desde una visión integrativa, los parásitos no deben abordarse únicamente como un problema digestivo aislado. Como ya te comenté, su presencia puede impactar la inmunidad, la inflamación, el metabolismo, la salud mental, la absorción de nutrientes, energía celular y mucho más de acuerdo a su migración.
Mi objetivo es generar conciencia clínica y preventiva. Estamos expuestos si o si, cada uno más o menos. Lo importante es poder manejarlo. También reconocer que no son “villanos”, son parte de nuestro ecosistema y evolutivamente cumplen con su papel de balance, controlando las poblaciones de muchos otros organismos (evitan la sobrepoblación de algunos y la extinción de otros).
Los parásitos, junto con las bacterias, hongos y demás microorganismos, son parte del balance de las redes tróficas. Entonces, no se trata de “matarlos” en todos lados. Se trata de prevenir el daño que la sobrepoblación de estos habitantes causan en el organismo humano. Recuerda que eres parte de un ecosistema mayor y que también formas un microecosistema con sus pobladores, en balance, es SALUD Real.
Referencias
- World Health Organization (WHO) – Soil-transmitted helminth infections
- Centers for Disease Control and Prevention (CDC) – Parasites
- Mayo Clinic – Parasite infections overview
- National Institutes of Health (NIH) – Intestinal parasitic infections and health
- effects